Alemania (II)

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Si ayer hablábamos de la tendencia de los alemanes a compararse con los demás, hoy voy a tratar sobre esas costumbres que bajo un punto de vista mediterráneo resultan un poco extrañas.

Una de las cosas que más chocan o al menos a mí me chocaron, fue lo mal que se come en Alemania. Las comidas de los días especiales están bastante buenas. Sobre todo si eres aficionado a las comidas muy contundentes con mucha carne, a las patatas, y al chucrut. Si además te gusta la cerveza, Alemania es un país para ti. Ahora bien, los días de diario la comida es sencillamente asquerosa. El comedor de la Universidad en la que hacía mi PhD era horrible: todo muy grasiento, con el mismo sabor, mucho precocinado,…. Basta decir que la elección más acertada era casi siempre el filete empanado con patatas fritas, por supuesto congeladas. La palabra gastronomía parece que no la conocen demasiado bien.

Los supermercados también son dignos de estudio. La calle del pescado que podemos encontrar en cualquier supermercado medio normal en España, en Alemania se ha visto sustituida por la calle de las chocolatinas. Toda una calle llena de chocolates, galletas, y chucherías variadas. Pensad en un Lidl de España, en Alemania todos los supermercados se parecen al Lidl. En los supermercados más grandecitos hay un poco más de variedad pero de pescado nada de nada.

Como no podía ser de otra forma teniendo en cuenta su tradición salchichera, los alemanes son muy aficionados a las barbacoas. Nada más que la primavera hace un primer amago de aparecer, las barbacoas aparecen como hongos por todo el campus. Es bastante agradable estar al aire libre tomándote tus salchichas, y recalco lo de tus salchichas. Si te invitan a una barbacoa alemana ¡cuidado! es una trampa :) Allí de compartir nada de nada. Cada uno se lleva lo que se va a comer. Que tu quieres dos salchichas, pues te llevas dos salchichas. Quizás el que haya invitado a la barbacoa invite a la bebida, o bien ponga el carbón. Pero tampoco esto es seguro.

Mañana más….

4 comentarios

  1. Jajajaja…. Es verdad, aún tengo marcado en mi mente el olor/sabor de la salsa esa marrón que le ponían a cualquier comida, y eso que sólo la probé una vez, pero ese olor lo inundaba todo.

  2. De gastronomía quizás no, pero de repostería saben un rato…uhmmm :-)

  3. ¡Qué razón tiene Marina! Los panes de Alemania son impresionantes, nada que ver con la porquería que tenemos en España y qué decir de sus dulces de mil clases, riquísimos todos.

    Yo me he quedado enamorada de las Backerei alemanas en mi visita a Greifswald, por otro lado, lo poco que yo conozco Alemania y a los alemanes (aquí mi mejor amiga desde hace más de un año, Marina, es alemana, y me junto con bastantes alemanes) no estoy de acuerdo en algunas cosas que has dicho, pero por otro lado supongo que no son iguales los alemanes que viven fuera de su país que los que están dentro igual que pasa con los españoles y con toda la gente en general.

  4. Oye Klarita ya no te conectas al Skype? Llevo unos días conectado a ver si hablamos un rato….

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